Libertad, el bien máspreciado, el más ansiado... Todos la anhelamos, todos de un modo u otro, la buscamos, la perseguimos y la rozamos, pero siempre se nos escapa de las manos. Cómo cuando eras pequeño e intentabas atrapar el aire o una burbuja, el primero más listo que el hambre escapaba entrelos dedos y la segunda prefería desaparece a quedar atrapada en tus garras. Así que, desesperados, buscamos su beso frío que nos deje aletear libres, diría que es imposible, pero no, es complicado, mucho, muy pocos lo consiguen, es probable que ni conozcas ni conocerás a nadie que lo sea.
Yo lo consigo a ratos, cuando me siento aquí arriba. Sí, aquí arriba. Des de aquí puedo ver el suelo y el cielo des de un punto medianamente intermedi y la calle perderse hacia arriba y hacia abajo, hacia los laterales, veo personas pasar igualque muñequitos, tan insignificantes cómo son en realidad.
Aquí arriba el aire pasa entre los dedos de mis pies, los envuelve y los enfría, igual que las hojas de los árboles se alegran de poder juguetear con él. Siento que me abraza y que me eleva, me acaricia y me canta melodías y mi pelo le dice sí, quiero y con él se pone a bailar.
Alguno se ponen nerviosos, no les gusta, me piden que baje, que me aleje, pero es que sentada en la repisa de la ventana es dónde me siento más segura, más tranquila, lejos de lo oscuro y lo inquietante de mi inframundo, donde los demonios no me alcanzan y mi voz aúlla en silencio agradeciendo esos minutos. Éste es mi momento. Por eso sigo aquí, por eso no me he movido y he seguido fumando un cigarro tras otro en este mar en calma y he decidido que no voy a bajar nunca más.
Voy a echar raíces y esperar a ver si crecen, desde luego sol no me va a faltar, a lo mejor una espalda que me abrace por las noches para conversar con las estrellas. Tampoco va a faltarme tiempo para recoger, amasar, ordenar y guardar mis ideas y pensamientos en las nuevas cajoneras, IKEA marca registrada, que le he regalado a mi triste, risueña y loca cabecita.
Lady Pmpp
miércoles, 28 de septiembre de 2011
Mivida.zip
Que bonitos eran los tiempos cuando corría más deprisa que ellos, los días pasaban a cámara lenta, las semanas parecían meses, los meses años y los años eternidades flotantes ausentes del espacio tiempo. Que bonito era el sol de verano montado a una bicicleta camino a la piscina. El verano se quemaba rápido pero no dejaba un resquicio de aburrimiento, nada de lo que pudiera arrepentirme, nada que me perdiera ni a principio, ni a mitad ni al final del camino. Qué agradable recordar cuando un chupa-chup de fresa ácida era suficiente para estarte agradecida por los siglos de los siglos.
¿Y esto, de zambullirse en el pasado, bucear entre sus calles y vanagloriarse? Se acabó. Mivida.zip. He guardado todos mis recuerdos en un archivo comprimido ordenados cronológicamente para dejárselos al polvo y recuperarlos sutil y adecuadamente solo cuando lo necesite o simplemente me apetezca.
Tenía mucho más que decir, pero me parece que a nadie le interesa.
Lady Pmpp
¿Y esto, de zambullirse en el pasado, bucear entre sus calles y vanagloriarse? Se acabó. Mivida.zip. He guardado todos mis recuerdos en un archivo comprimido ordenados cronológicamente para dejárselos al polvo y recuperarlos sutil y adecuadamente solo cuando lo necesite o simplemente me apetezca.
Tenía mucho más que decir, pero me parece que a nadie le interesa.
Lady Pmpp
viernes, 22 de abril de 2011
Día 3
Nada. Tierra, barro, polvo, destrucción. Nada. Eso era todo lo que veía desde hacía tres asquerosos y malolientes días. Caminaba horas y horas bajo el sol abrasador con la ensordecedora compañía de sus pensamientos, ideas y remordimientos dejando que el tiempo muriera a sus pies. Creía que había esparcido las cenizas de su esperanza, la esperanza de encontrar algo o alguien a lo que aferrarse para seguir, pero no era así, si la hubiera abandonado habría dejado de caminar hacia ningún lugar.
Y seguía hablando su cabeza...
Recordaba que ella estaba segura de que sucedería, pero no esperaba que el fin de la humanidad, del mundo que conocían la alcanzara y mucho menos que sobrevivera para caminar una tierra arrasada y vacía. En realidad no conseguía entender por qué aún no había tomado la determinación de poner punto y final a aquellas aburridas y monótonas horas. Andaba y andaba por un desierto furioso, sola, hambrienta, las ratas corrían como si las persiguiera el diablo y sólo tenía aquella vieja navaja que la pudiera ayudar y la verdad es que cuando conseguía atrapar alguna no la saciaba, no veía indicios de poder repoblar la tierra con algún otro afortunado,o no, como ella que sobrevivió. Entonces, ¿porque no le había puesto punto y final? Pensaba que no tenía recursos, pero en realidad con la navaja tenía más que suficiente, no era complicado sabía que podía perjudicar su vena aorta y desangrarse a borbotones en cuestión de segundos, acertar al corazón era más peliagudo, perforarse el pulmón demasiado doloroso y abrirse las muñecas le parecía demasiado tópico para ella incluso en su situación. Pero no, no tenía el valor ni las gansa suficientes, << pues vaya mierda con el instinto de supervivencia... >> pensó en voz alta para no sentirse tan solitaria antes de que los sentimientos de culpa arraigaran otra vez, antes de que empezaran a movilizarse conexión tras conexión para invadirle la mente.
[...]
Lady Pmpp
Y seguía hablando su cabeza...
Recordaba que ella estaba segura de que sucedería, pero no esperaba que el fin de la humanidad, del mundo que conocían la alcanzara y mucho menos que sobrevivera para caminar una tierra arrasada y vacía. En realidad no conseguía entender por qué aún no había tomado la determinación de poner punto y final a aquellas aburridas y monótonas horas. Andaba y andaba por un desierto furioso, sola, hambrienta, las ratas corrían como si las persiguiera el diablo y sólo tenía aquella vieja navaja que la pudiera ayudar y la verdad es que cuando conseguía atrapar alguna no la saciaba, no veía indicios de poder repoblar la tierra con algún otro afortunado,o no, como ella que sobrevivió. Entonces, ¿porque no le había puesto punto y final? Pensaba que no tenía recursos, pero en realidad con la navaja tenía más que suficiente, no era complicado sabía que podía perjudicar su vena aorta y desangrarse a borbotones en cuestión de segundos, acertar al corazón era más peliagudo, perforarse el pulmón demasiado doloroso y abrirse las muñecas le parecía demasiado tópico para ella incluso en su situación. Pero no, no tenía el valor ni las gansa suficientes, << pues vaya mierda con el instinto de supervivencia... >> pensó en voz alta para no sentirse tan solitaria antes de que los sentimientos de culpa arraigaran otra vez, antes de que empezaran a movilizarse conexión tras conexión para invadirle la mente.
[...]
Lady Pmpp
miércoles, 23 de marzo de 2011
El Tiempo en Tiempos de Guerra.

Tener horas sueltas, tiempo que desperdiciar te incita a pensar, arranca los mecanismos de nuestras maquinarias pensantes sin temor ni remordimiento alguno y como si no hubiera suficiente con los tiempos que corren nos ponemos a pensar en la vida, en nuestra vida, en los días que pasan, en las ideas, en los sentimientos y emociones, en los momentos, en las incoherencias, en el apocalipsis.
Damos vueltas y más vueltas a cosas que serían muy sencillas si ni siquiera nos las planteáramos, y contra más observador más que plantearse y entonces es cuando empiezas a cuestionarte todo lo que creías saber o intuir. Y lo cierto es que las mujeres somos todas unas artistazas en lo que a ello se refiere. Cuanto más lo pienso menos convencida estoy, cuanto menos lo pienso más lanzada soy, todo el enredo está aquí dentro quién será el o la valiente desenredador o desenredadora que lo desenredará? Algún día se sabrá, sin lugar a dudas. Hasta el momento sigue la tormenta vacilando de un lado para otro, no cubre demasiada superficie pero hace notar su presencia de eso que no os quepa duda. Viene sembrando malas hierbas de esas que nunca mueren, que se esconden o se apartan, pero nunca mueren y así día tras días me despierto siendo yo y sabiendo lo que sé y me acuesto siendo nadie sin saber más que ayer.
lunes, 14 de febrero de 2011
Donde uno tropieza con el fin.
El sol brillaba alto y cegador a esas horas de la mañana, se acercaba el mediodía y desde la playa parecía calentar aún más de cerca. La ligera brisa que soplaba agitaba sus cabellos y elevaba su falda con descaro, eso siempre le hacía recordar las entradas y salidas del metro en la ajetreada ciudad de donde había escapado. No podía sentarse y relajarse en la arena, en la orilla del mar sin sus gafas de sol, tal vez fueran algo llamativas pero no podía pensar con claridad si sus ojos se achinaban ante la luz y el viento y pequeños granos de arena amenazaban con entrar apresuradamente en sus lagrimales. Le gustaba repasar una etapa de su vida cada mañana. A veces recordaba meses enteros, otras una semana o un día, dependiendo de la immensidad del acontecido, de la fragilidad de su bienestar o de la teleraña teatral que se tejía a través de muchas de esas imágenes. Intentaba no forzar su memoria para que un suceso la llevara a otro y a otro, la inolvidable asociación de ideas y así poco a poco y con un gran esfuerzo conseguía de tanto en tanto desbloquear algunos de los recuerdos de su infancia y no dejaba de asombrarse. A veces, venían a su mente momentos que casi había olvidado pero que seguían intactos en su ilimitada memoria a largo plazo. Esos días solía empezar a caminar sin rumbo, dejaba que sus pies andaran casi sin tomar ninguna dirección. Su mente se perdía entre recuerdos y conversciones ajenas que de vez en cuando se filtraban entre sus pensamientos. La verdad es que le gustaba observar a la gente, sus movimientos, sus ropas, sus gestos, sus palabras, las voces y por eso solía encontrarse en el centro sin saber cómo. Había muchas cosas de su vida que habían sucedido sin porqué, sin un porqué transparente y descubierto para que pudiera entender, para que pudiera asimiliar, aceptar, cerrar el ciclo y seguir su rumbo sin torcerse. A pesar de ello creía haber tenido mucha suerte, sabía que había salido adelante mucho mejor de lo que otros hubieran esperado. Aún así, necesitaba ese retiro, y necesitaba recordar, necesitaba entender y dejar que la paz fluyera en su interior. Le había costado mucho, muchísimo hacer las cosas como creía que debían ser. Le había costado imponerse una rutina y seguir todas esas obligaciones a rajatabla y al fin se había dado cuenta de que no lo había hecho por y para su persona. No, estaba buscando algo, estaba buscando su aprovación, su orgullo, sus felicitaciones. No había seguido sus reglas durante todo el camino, muchas veces consciente, muchas otras no, había seguido las reglas que le habían impuesto sólo por un poquito de amor.
miércoles, 9 de febrero de 2011
Yo también lo sé.
Ella lo sabía, lo sabía, lo supo desde el día que la conoció, desde el momento que la escuchó hablar, desde el instante en que irremediablemente la hizo reír. Sabía que ése era el camino, no tenía claro que significaba, ni lo que iba a suceder ni hasta dónde la iba a llevar pero sí que no se había equivocado, que ella la iba a enamorar. Supo que iba a perder los papeles, que sería un giro de 360º a su alrededor y tendría nuevos ojos para ver, los cinco sentidos renovados para sentirlo todo como nunca antes lo había hecho. Es cierto que le temblaron las piernas al caminar hacia delante, es cierto que volvieron los demonios del miedo a susurrarle historias de desolación y tierras arrasadas por el fuego. Es cierto que recordó en silencio, que pensó en voz alta su falta de determinació... pero a poco comprendió que solo de ella dependía construir bien el camino empezando por el boceto y como hizo una y mil veces a pesar de sus incansables acosadores de tristeza y soledad agarró la cuerda con una mano, cerró los ojos, inspiró profundamente y saltó al vacío. Y ella entrelazó sus dedos con los suyos.
Ahora duerme como un ángel y recuerda soñando su mirada diciendo te quiero, sus labios carnosos en un beso que nunca la abandona. Sus manos enterradas en su piel, recorriendo el calor de su cuerpo, piernas entrelazadas, el sabor del lóbulo perforado y su respiración acelerada, besos en el cuello. ¿Porque no me miras? Mírame, abrázame, quiero sentirte dentro de mi como nunca antes. No puede sacarla de su mente, no puede borrar los recuerdos, no puede olvidar su imagen, no puede evitar que un escalofrío recorra su cuerpo y arder en deseo. No puede evitar quererla, necesita salir a gritarle al mundo que tampoco quiere olvidar, que tampoco quiera evitar, que esta vez va a retarla muy en serio. Va a retarla para que la ame, va a retarla para que se quede a su lado todo el tiempo que desee y poder decirle que sí, que hasta el infinito y más allá.
Lady Pmpp
Ahora duerme como un ángel y recuerda soñando su mirada diciendo te quiero, sus labios carnosos en un beso que nunca la abandona. Sus manos enterradas en su piel, recorriendo el calor de su cuerpo, piernas entrelazadas, el sabor del lóbulo perforado y su respiración acelerada, besos en el cuello. ¿Porque no me miras? Mírame, abrázame, quiero sentirte dentro de mi como nunca antes. No puede sacarla de su mente, no puede borrar los recuerdos, no puede olvidar su imagen, no puede evitar que un escalofrío recorra su cuerpo y arder en deseo. No puede evitar quererla, necesita salir a gritarle al mundo que tampoco quiere olvidar, que tampoco quiera evitar, que esta vez va a retarla muy en serio. Va a retarla para que la ame, va a retarla para que se quede a su lado todo el tiempo que desee y poder decirle que sí, que hasta el infinito y más allá.
Lady Pmpp
miércoles, 19 de enero de 2011
Luz Roja
Buenos días Marina. Levántate, venga, vamos, arriba, tienes que estudiar. Dúchate, sí ahora, sé que hace frío pero así te despertarás más rápido y mejor. Prepara café. Mmm... que bien huele el café. Leche, poca, dos cucharadas de azúcar. Siéntate. Desayuna, con calma. Un cigarro. Dios... que bien me sienta. Tienes que dejarlo, aunque claro para un vicio que te puedes medianamente permitir. Venga enciende el ordenador, saca hojas, boli, lee antentamente, presta atención y memoriza lo que debas memorizar. Sinapsis... GABA, hormonas, transmisión de información, error. Que asco. Mira, pero y esta de qué va? En fin, pobre infeliz que penita. Luego están estos dos, que creo que aún me dan mas pena. Este tio, es un borde de mierda vaya asco. Uuuh... son adorables, me encantan. Madre mia que miedo. Si, la verdad es que podria porque no? Aunque claro, conllevaria muchos problemas, tal vez demasiados, tendría que plantearme que hago luego, tendría que elaborar un buen plan. No, no, pero no digas tonterias hombre, con un error en tu vida ya tienes suficiente. Pero, así se arreglarían muchas cosas, incluso el mundo poco a poco fuese mejorando, quién sabe. Inténtalo. No, mejor que no, pero cómo puedes estar pensando estas cosas mujer. Claro que la última vez no salió tan mal. Es una experiencia inolvidable, Marina, tú lo sabes. Es un momento maravilloso a la par que milagroso. La sangre hierbe, excitación por cada uno de tus poros, estás rompiendo los moldes de la expansión, se van apagando las luces débilmente, que poderosa sensación entre tus manos. Hay muchos métodos, muchas maneras y no te será complicado, lo sabes, eres inteligente, cuidadosa, detallista, observadora y metódica, tienes a tu alcance todo lo necesario, y es necesario a su vez, acto, consecuencias, sí pero nefastas para los demás no para ti. A ver, basta ya, deja de hablar, no puedo verte pero puedo oírte, así que deja de resonar en mi cabeza ya, porque si sigues así, si me sigues tentando acabaré abriendo en canal a la señorita rizos sublimes, asfixiaré a Paquirrín con una bolsa de plástico de esas para llevarse los bocadillos, empujaré a la señorita hamster por la ventana de la habitación que bien grande es, le arrancaré la lengua a los vecinos... y así, hasta haré que mi guía espiritual descanse en paz de una puta vez. Por otro lado, si tú, vocecilla, me guías en esta travesía aclarando pensamientos e ideas en mi cabeza, desde que despierto hasta que consigo conciliar el sueño, quizás seas tú mi guía espiritual.
Tendré que hacerte caso.
Luz Verde.
Lady Pmpp
Tendré que hacerte caso.
Luz Verde.
Lady Pmpp
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